“The hunting party”, de Richard Shepard. Esa loca, loca cacería.
En 2000 la revista Esquire publica una nota titulada `Lo que hice en mis vacaciones de verano` y firmada por Scott K. Anderson. En el artículo se detalla la aventura de cinco periodistas secuestrados en los Balcanes por un grupo comando de la CIA mientras estaban tras las huellas de un criminal de guerra. “The hunting party” parte de esa publicación, y, modificaciones por medio, se inicia con el ascenso y caída de la carrera periodística de Simon Hunt, personaje de ficción que supo ser la estrella de los corresponsales de guerra hasta tener un imperdonable ataque de moralismo frente a cámara.
Con una de las guerras más sangrientas de la historia contemporánea como marco, Shepard entrega esta comedia negra desde el principio hasta el fin, que comienza con la leyenda: `sólo lo más ridículo de lo que se ve aquí es real`. Luego de esta declaración de principios el espectador sabe que esperar. Y lo que viene no desentona con ese precepto. Nos encontramos con un relato en clave de sátira que tiene como protagonistas a un grupo de periodistas que transitan por Bosnia, apenas cinco años después de finalizada la guerra de los Balcanes, con el irracional propósito de encontrar, entrevistar y capturar (?) al `Zorro` Boghdanovic, uno de los criminales de guerra más buscados.
Boghdanovic no es otro que Radovan Karadžić, el verdadero criminal en la verdadera guerra, escondido en una zona montañosa, ya sin poder real, pero con unos celosos guardaespaldas y miles de seguidores que lo protegen. Los personajes interpretados por Richard Gere, Terrence Howard y Jesse Eisenberg lo buscarán soportando situaciones absurdas, personajes inverosímiles -algunos de ellos reales- y la imputación de ser agentes de la CIA.
La historia sólo se inicia en el artículo de Anderson. Shepard escribe y filma una película con diferencias varias. Empezando por los protagonistas, por su intento de capturar a Boghdanovic, y también por una historia de amor mezclada en el relato que lo tiene como protagonista -cuando no- a Gere. Esa es la contraparte dramática del humor negro que atraviesa la cinta constantemente.
“The hunting party” no es excelente, pero logra su cometido. Tienen buenas actuaciones -incluso de Gere-, entretiene y se da el lujo de criticar -superficialmente, pero criticar al fin- acuerdos y políticas internacionales posteriores al enfrentamiento bélico en la ex Yugoslavia, y sobre todo el papel de la ONU y sus cascos azules.