“The Savages”, de Tamara Jenkins. Imágenes de tres vidas ordinarias.

La película de Jenkins cuenta la historia de dos hermanos a partir de un llamado que los alertará acerca de la salud mental de su padre, Lenny, de quien nada saben desde hace tiempo. “The Savages” posee una atmósfera tan real que por momentos el espectador siente que podrían ser momentos de su vida los que se proyectan. Dos personas que poco tiene que ver una con la otra, deben de repente hacerse cargo de su progenitor, quien ya ni siquiera tiene mucho en común consigo mismo.

Leonard Savage, en uno de sus ataques, escribe en la pared del baño, con su propio excremento, `fuck you`, ofrenda al enfermero de su esposa. Es entonces cuando surgen los problemas con el viejo Lenny para los personajes interpretados por Phillip Seymur Hoffman y Laura Linney. Poco después Leonard quedará sólo al morir su esposa, por lo que Jon y Wendy deberán asumir la responsabilidad de cuidar a un hombre que sufre una demencia progresiva y está llegando a los últimos peldaños de la escalera de su vida.

Wendy Savage se acerca, con mayor rapidez de la que le gustaría, a los 40 años. Al igual que su hermano, es escritora y vive buscando financiación para llevar sobre tablas esa obra que la sacará del anonimato. Mantiene a su vez un romance con un hombre casado y mayor que no está dispuesto a dejar a su mujer por ella. Wendy, quien en ningún momento parece ser feliz junto a él, explica que permanece a su lado para poder llevar `una vida sexual normal`. El rasgo más importante en la personalidad del personaje interpretado por Linney es la culpa, sentimiento que se agiganta luego de internar a su padre en un geriátrico.

El trabajo de Philip Bosco es también destacable. Los primeros planos de Leonard Savage mientras sus hijos discuten y se insultan muestran los ojos de un hombre que siente arrepentimiento por no haber sido el padre que debió ser, pero que a su vez parece preguntarse `que carajo hago acá?`

Decir que Seymur Hoffman es un gran actor es, a esta altura del partido, un lugar común. Es un dato que conocíamos todos mucho antes de aquel `Oscar` por “Capote”. Aunque ese premio ayudó mucho a sacarlo del rol de eterno actor secundario al que parecía destinado. Basta sólo ver la mirada de Jon Savage para conocer su interior, para saber que detrás de esa personalidad que exuda seguridad, algo no anda bien. Jon está a punto de dejar ir a quien puede ser el amor de su vida por miedo al compromiso.

La cinta, escrita y dirigida por Tamara Jenkins, gira entorno a un tema como el de las relaciones familiares, o mejor aún, las relaciones con los familiares, tópico tratado en innumerables oportunidades, pero pocas veces como lo hace la directora. La historia se desarrolla con una sorprendente normalidad, llena de planos que para cualquier realizador hubiesen sido elipsis, como si fuese la propia vida de Hoffman y Linney la filmada, al ritmo de agradables sintonías minimalistas.

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